Últimamente solo resuena en mi cabeza la onomatopeya: "mamá" con la imagen del cuadro La libertad guiando al pueblo de Delacroix. Cuando creemos que nuestra voz empieza a cobrar fuerza y que somos capaces de liberarnos de unas cadenas impuestas por la sociedad o el patriarcado, llámenlo como quieran, nos vuelven a hundir la cabeza y a cosernos la boca. No hay cánones de belleza ideales, ya está bien de encorsetarnos y de cosificarnos. No somos disfrute y atractivo para el mundo, somos una persona más en la faz de la tierra con la capacidad de perpretar la humanidad y sirviendo de inspiración para la belleza. ¿Sabes lo bonito que es decir que sin nosotras no habría humanidad ni belleza? Pero claro, eso lo saben todos bien, la cosa está en seguir creyendo que la mujer ha nacido para el disfrute, porque todavía a día de hoy en la sociedad se piensa eso. Ya lo dijo Marwan en su videopoema de compañeras: "Mujeres bombardeadas a la dictadura de los cosméticos". Mi cuerpo no es perfecto y no pretendo que lo sea, no quiero que se me imponga como ha de ser mi cuerpo y con qué normas he de cumplir, quiero romper cadenas y gritar. Quiero gritar que los cuerpos son perfectos con sus imperfecciones, cicatrices, heridas de guerra...entre otras cosas ya que en algunos casos cobra sentido y vida. Somos el cuerpo que es capaz de estirarse y dar cabida a otro ser humano, somos el cuerpo que se utilizó como modelo de belleza durante años en la antigua Grecia -y si, somos, todos y cada uno de esos cuerpos imperfectos.-. Así que a todo aquel que quiera ponernos un bozal, nosotras le diremos: "Nadie nos puede prohibir ladrar". No queremos agradar a nadie, queremos ser nosotras mismas sintiendonos agusto con nuestro cuerpo y con nosotras mismas, sin importar el qué dirán o lo que pensarán por no querer depilarnos, maquillarnos o no querer, en definitiva, ser un escaparate andante si nosotras no sentimos que ha de ser así.
Queremos ser perras e ir sin correa ni bozal a pasear.
VGN.
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