lunes, 14 de diciembre de 2020

Alimentando monstruos

 Muchas veces se producen situaciones anecdóticas o divertidas para algunas personas presentes en dichas situaciones y otras simplemente se dedican a callar y observar. Esas que callan y observan son las que tienen miedo, y aquellas que se ríen son las que alimentan los monstruos del pequeño payaso de circo que trata de hacer la gracia sobre alguien.

Mientras tanto la persona con miedo empieza a tener complejos, haciendo de ella una persona insegura, miedosa y tímida. En definitiva, siempre es fácil reírse del débil pero, ¿Quién es realmente el débil y quién el fuerte? Aquel que se considera fuerte es el que al final más complejos tiene, sí, y explico el porqué, es muy simple, porque necesitan tener un alter ego para que todo el mundo le respete y sea querido, ¿a cambio de qué vendemos nuestra alma? ¿Avaricia? ¿Popularidad?

Pues bien, estas personas lo hacen, venden su alma para tener popularidad y ganarse una reputación, una reputación que no se corresponde con lo que verdaderamente son. Unos cobardes que necesitan de las risas de los demás como alimento para amedrentar a otros individuos, esa es la puta definición de esas personas. Al llegar a casa y estar en su cuarto, los imagino vacíos porque al fin y al cabo, ¿qué valores tienen esas personas? Yo se los diré, ningunos.

Volviendo a las personas cuyos complejos se incrementan, yo fui una de ellas y ahora digo orgullosa que nadie me amedrenta, no le tengo miedo a NADIE, y lo pongo con mayúsculas porque al fin y al cabo no son nadie. Era necesidad escribir esto y dar voz a esas personas que alguna vez se han sentido menos debido a alguien, nadie tiene derecho a quitarte tu identidad de persona simplemente porque le apetezca. Tú, si tú, se como quieras ser, que le den por culo al mundo que ya hay bastantes personas iguales, se diferente.

Si necesitas ayuda, grita.

VGN.