martes, 27 de agosto de 2019

Hakuna Matata (vive y deja vivir)

Joder, duele. Sí, lo sé empiezo intensamente pero es que este tiempo no ha sido fácil. He visto tantas cosas...pero lo que más he visto han sido dagas voladoras que se han llegado a clavar en mi espalda como puñales, sí señor, la traición. Os pongo en situación, ¿sabéis lo que es considerar a alguien tan cercano, dejarle entrar en tu vida tan adentro y considerarle tanto para que luego te dé una patada? Pues yo lo narro en primera persona, habla la voz de la experiencia. 
El alcohol fue el detonante de una bomba que parecía hacer tic tac sin que yo me diera cuenta, todo se estaba maquinando para que el día resacoso fuese el GRAN DIA. De la nada, desperté sola, escribí mensajes y seguí sola. Las explicaciones vinieron luego que por lo visto eran cosas que nadie me dijo en mi vida. Me encontré a principios de verano y sola, como ya sabéis empecé a dramatizar todo un mundo...hasta que me di cuenta de que la vida sigue, que hay que dar carpetazo a las personas que no merecen la pena y abrirles expediente a aquellos que están contigo hasta en los bombardeos más fuertes. Entre helados y cañas he pasado mi verano.
Ahí no queda todo, fui a mi casa de ensueño donde me enseñaron que debo dejar de ser quien no soy y que mi identidad es mi posesión más preciada. Si queréis saber donde se encuentra este lugar debéis tirar la segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer. ¿Sabéis? Me hicieron olvidar todos mis problemas, les dí de lado y ahora lo único que quiero hacer es volver allí pero ya no como una cualquiera sino como V, la que enseña y transmite todos estos valores que trata de aplicarse todos los días y que como persona trata de mejorar y transmitir su versión 3.0. 
Ríe conmigo. 
VGN.