miércoles, 12 de abril de 2017

Lady Sincericida

Rubia, el sol le donó su color. Ojos azules, el mar le presto su esencia. Aroma, el azahar inundaba su cuerpo. Era una semidiosa, o eso decían aquellos que quedaban hipnotizados, no se sabe si tenía algún tipo de poder. Pero quedó debilitada tras un golpe emocional, ya no era ella la que rompía corazones sino a ella se lo rompieron y no sabía recomponerlo.
Se llenó de escudos y espadas que la envalentonaban, ahora nadie traspasaría su muro. Se equivocó de nuevo, la misma persona se adentró de nuevo pero sin ser nada para ella, el simple hecho de verle hacía que la herida se abriera y fuera cada vez más honda.
Siente como nadie y ama como todos, su dolor la hace fuerte de cara a los demás pero su dolor la hace pequeñita cuando está sola. ¿A quién quiere engañar? Pretende seguir amándolo mientras él se muestra impasible habiendola querido una vez.
Le mueven las buenas intenciones, sólo quería amarlo y ella no valoró lo que tenía hasta que lo perdió y él le hizo daño.
Cuando nadie la ve se cree la protagonista de aquellas peliculas que representan el amor verdadero entre dos personas, amantes del mundo, amantes inocentes.
En aquellos libros en los que el protagonista salva a la princesa presa en una torre para luego comer perdices, ella quería ser la princesa.
Pasan unos años y ella canosa, el gris bañó su pelo. Aroma, el jazmín desgastaba su ropa.
Arrugas en el corazón poseía, hoy en día se reencarna en una joven muchacha presa del pánico a amar puesto que ha sufrido tanto que no es capaz de arriesgar.
Tuvo suerte el muchacho puesto que en su interior creció la semilla de la frialdad, de el parecer no sentir nada, y digo suerte porque el mundo hace cobrar a los cobardes.
VGN.
 

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