Buenas Noches Bohemios,
Leí un libro, del que me encapriché locamente, olía a historia vieja, pasada tal vez. Ese libro me recordaba a mi misma, se notaba que había en él sensibilidad y más que eso había en él transparencia.
Bastaba levantar la vista del libro para verle, un café con olor a ron añejo y miel. Era él, parecido al libro del que me encapriché, no tenía hojas para devorar pero sí ojos, con una mirada penetrante bastaba para decirle que anhelaba charlar con él.
Quise que mi corazón se quedará con él, que mi orgullo me lo calmara él, que fuera él el que me ayudara a espantar miedos.
Timida mirada la mía, se acercó, pudo ser que mi corazón se desbocara y saliera corriendo pero mi presencia seguía aquí, no hubo palabra; solo un gesto. Cogió mi mano y se la llevó a la parte izquierda de su pecho y dijo: "Creo no ser el único que tiene miedo". Se sentó, sin mediar palabra alguna, todo era extraño pero intenso. Mi alma no tuvo compasión con ese libro que tenía entre mis manos y se lo entregué, era mi historia hecha real. Vale la pena estar a su lado toda la vida. Voy a vivir un sí en vez de en un quizás o en un pudo ser.
Arriesgo, cojo mis ojos y le miró, pobre está intentando buscar las palabras para expresar que todo este panorama fue hecho por y para nosotros.
Dije:"Esta es nuestra historia. Hay que comenzar a vivirla, si no empiezas tú seré yo."
Conmigo se quedó, el resto del mundo era para nosotros, solo bastaban las letras y sus artes. Yo quiero que él sea el piloto de la nave de mis sueños, el paladin de los deseos irreales de mi mente.
Ayer te quisé por amor al arte y hoy por delicadeza, como diría Sabina.
Preciso quererte, pero me dí cuenta que sólo era algo irreal, inseguridad la mia que hizo que despertara de aquel sueño. Solo fue un sueño interpretado a raíz de un libro.
Visteme despacio que tengo prisa.
VGN.

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