Cuando siento que el frío cae bajo mi piel, que la lluvia abrasa gota a gota mi existencia
o que el calor quema mi ser, es cuando me doy cuenta de que mi mente anhela la tuya, de que mi alma quiere traspasar la tuya, me doy cuenta de cuanto te echo de menos.
Perdí la razon, enloquecí a causa sin importancia frente a todos e importante para mi,
tocaste mi alma con la yema delos dedos y senti un escalofrío en mi cuerpo, sentía que ese tacto era familiar, era audaz, eras tú.
Sopla una brizna de aire, noto cómo me golpea en la cara, despertando y
devolviéndome a la realidad. Noto algo extraño, tu ausencia, tu recuerdo, tu aroma,
pero veo un vacío del cual no consigo apartarme, pues todo fue un delirio, una alucinación,
una bocanada de aire fresco en mi corazón.
No me calmo, agitada, angustiada y asfixiada, veo que lo que provocabas en mí lo provocabas en todas, que no sólo yo, que son infinidad de mujeres bebiendo los vientos por ti y tú seduces una por una. ¡ Desengañate, maldita! No veo razón por la que sigas siendo la razón de mi existencia, la razón que ocupa mis pensamientos... pues la vida te devolverá la jugada.
Desolación poética.
Por cierto, buenas queridas noches de febrero.
VGN.

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