viernes, 24 de febrero de 2017

Donde dije, digo, digo Diego.

¿De verdad quieres creer que no habrá segunda parte? ¿un segundo asalto?
Ella. La que creía que sanaría todos mis males, la que crei que iba a corregir
mis errores, la que seduciría mi alma amiga. 
¿Podré llamarla amiga?¿Podré llamarla compañera? Ojalá sea capaz, tanto 
que si por ella fuera yo hubiera dado mi vida, alma suicida.
Es lo mejor para las dos; la distancia, el tiempo, la monotonía...algo dirá o hará 
señales para ver si la decisión tomada es la mejor y si habrá o no segundo asalto.
Diría que: "Don't worry, be happy" pero ese asalto preocupa, porque verdaderamente
todo explotó y quedo arrasado como un tsunami a su paso.
Tal vez pueda decir que de segundas oportunidades anda el mundo lleno, pero los respiros
siempre son adecuados depende de como, cuando y para qué, pero en este caso es necesario.
Porque llegará un momento en el que haremos nuestras vidas y sin darnos cuenta diremos, ¿qué pasó con aquella que tanto quería y no pudo? Pueda ser que nos volvamos a encontrar
y sea yo la que castigada por el tiempo diga, tarde y por fin se haga justicia sideral y justicia poética.
Pero mientras tanto, todo quedara como un bonito recuerdo, como una foto en marco frágil que está siempre ahí. Puedo ser apoyo, puedo ser mar de lágrimas, puedo ser lo que ella quiere que seamos pero no me puede pedir que tras un trago amargo siga siendo todo igual y yo la misma.
Creo que deberíamos decir adios a una clara y taciturna declaración de momentos buenos y malos.
Despedida insolita, jamás me imaginé que la escribiría.
Hasta siempre lo querido. Tú.
 

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