Volverán a sonar tacones, volverán a volar pintalabios rojo Channel. Volverán esas infancias mal curadas y veré bares cuyo ambiente sean risas. Llegará el día en el que me enfunde mis vaqueros, ese día en el que él me mirará cara a cara por primera vez desde que nos conocimos. Mentiría si no digo que me muero de ganas de que haga que se corra mi carmín, quiero viciarme a sus risas, a su cuerpo, a sus ojos, a él. Quiero ir cogida de su mano y que el mundo se entere de que todo me va bien, de que soy feliz, de que me hace feliz.
Llegará el día en el que me ponga ciega de vino y baile hasta las 2 de la madrugada con los tacones en la mano, llegará el día en el que mi rimel se quede en el suelo de un bar por haber perdido el sur. Llegará el día en el que recupere mi libertad y sienta que un vendaval arrasa conmigo, ese día será mi gran día, recuperaré mi independencia y haré que mi cuerpo goce de diversión, placeres y vicios.
Soy una mujer alocada, temperamental pero no lo suficientemente valiente como para coger las riendas de lo que está pasando, quiero poner las cartas sobre la mesa para que llegue ese día, ese ansiado día. Mi naturaleza callejera grita por querer salir, soy un puto caos, ¿qué coño esperáis? Temo que todo lo que quiero hacer ese día no pueda hacerse realidad. Joder, quiero besarlo y decirle cuanto me gustan sus labios, sus abrazos, su calor corporal mezclado con el mío. Quiero salir, beber, el mismo puto rollo de siempre. Así que para que todo esto se lleve a cabo, quedaos en casa, os lo dice una saltimbanqui que cumplirá años y no podrá embriagarse con alcohol ni tener besos a borbotones.
Quiero caminar una vez más hacia lo salvaje, todo aquel que lea esto y me conozca se preguntará que qué salvaje soy yo, pues sí, poner mi melena de leona al viento y llevar a cabo la caza de momentos inéditos que mi mente capturará como si de una cámara se tratase.
Y es que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Si, hablo de la libertad, ahora más que nunca me sirvo de los sueños como figuras de evasión que ayudan a imaginar el fin de este suicidio colectivo llamado virus. Me encanta la palabra independencia pero ahora mismo soy como un pájaro cuyas alas han sido cortadas y no puede volar, dependo de otros para volar o simplemente no puedo volar. Menuda sinécdoque, libertad e independencia, ya mismo declararé la republica independiente de mi casa o mejor, la republica de las letras, que bien suena. Escribo a borbotones puesto que ahora las musas también están encerradas en casa, la inspiración está vigente en el aire.
Actualización 23/03/2020: Para la posteridad, está saltimbanqui cumple años el 10 de abril y no tendrá ni la independencia ni la libertad suficiente para embriagarse riendo o besar amando. Me deben colacao, chupitos, besos, abrazos...me deben una libertad.
VGN.
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