domingo, 30 de octubre de 2016

Mi patria por bandera.

Buenos días copacabaneros,
no sabía su nombre, no sabía su dirección, tampoco
me dijo quien era, solo sabía que aquella noche ardió
el Palace de Madrid. Me dijo que su patria eran sus 
zapatos, ¿que mejor día para levantarnos con una 
adivinanza? Me quedé con papel y pluma en mano, 
le iba a devolver la cordura a cambio del trocito que
se llevó de mi, pero fue demasiado tarde, fue como si
se volatilizará el tiempo y él fuera con éste.
Seguí mi vida como si nada de ello hubiera ocurrido,
pero era dificil evitar imaginar su cuerpo pegado al mio,
acompasados.
Él era un trotamundos de vida pasada y yo era una 
saltimbanqui de vida futura. ¿Agua y aceite? Pues con
muchas diferencias. Por eso, aguarde en el mismo hotel,
a la misma hora, quería devolverle la benevolencia que 
verdaderamente creo que le arrebaté. Fue cosas de una 
noche, aquella noche parecían muchas noches que duraban
una eternidad, no quería escapar de sus brazos, quería deslizarme
por los rincones de su cuerpo, lo deseaba de nuevo. Pero la
cordura vino a mi cuando dijeron su nombre: "Sincericidio".
Me había vuelto loca pensando que alguien pudiera encontrar en mi
alguien a quien amar cada noche en la cama de un hotel.
Somnolencia, insomnio, puta debilidad. 
Mi mente ha de divagar para olvidar y ha de recordar para 
prevalecer.
Mentes libres, soñad, porque tal vez mañana no podrán tener
libertad de expresión para cosas inigualables.
VGN.
 

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