viernes, 10 de junio de 2016

Soy la misma loca de ayer.

¿Me preguntaste alguna vez si tenías un rincón en mi 
corazón? Sabes que cada palabra que sangro, que escribo
y digo va para ti. Me duele estar viva porque esto es 
inconsolable, si estoy loca, pero yo no soy el problema. 
El problema es que esto no es sano, somos una relación
de drogodependencia, tu eres mi droga, yo soy la tuya pero
ambos dependemos del otro.
¿Qué es el sexo para nosotros? Es la risa del humo de un 
cigarro, un reloj parado y versos literatos. Pero nosotros
jamás tuvimos de eso a lo que se llama la paralización del
corazón, solo tuvimos sexo. Cuando me veías no se te saltaba
el corazón por verme, se te saltaba el sentimiento de culpa de
ver que yo no era feliz en una relación tóxica, bailemos juntos
hasta el amanecer y luego dime, ¿serás tú el que se quede a 
cuidar a la princesa o saldrás huyendo como hicieron otros 
principes?
Eres mi problema, mi sexo, mi alcohol, mis letras, mis puntos 
finales y cardinales, mi ausencia y mi presencia... pero sobretodo
por mucho que me duela decirlo, sigues siendo mi más bonita 
casualidad.
 Escalofríos recorren tus labios, ese formato tuyo que se pone 
tan sensible es el que pone a mi piel activa rebosante de placer
y cansada de tanto miedo y escondite que apenas veo el cariño que 
sientes hacia mí. No soy tan superficial, aprendí a no ser tu cerveza 
fría ni tu consolador en momentos dificiles.VGN.

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