jueves, 24 de marzo de 2016

¿Felicidad? Sobrevalorada.

No quiero empezar esto como un cuento de "Érase Una Vez" 
porque estamos cansados de valorar a la felicidad como un 
cuento de princesas rosas a las que pintan sujetas a un principe
azul, pero yo digo que hay princesas guerreras que no necesitan
de un hombre para luchar ni tomar el mando en un reino.
Podriamos decir que quien no arriesga, no gana, y es así, hay algunas
cosas que no podemos hacer solas y necesitamos de alguien que nos
quiera y nos cuide pero que no nos controle.
Parejas que fueron y ya no son nada por miedo a no estar a la altura, 
habrá que seguir remando para que el barco no caiga, y da igual ser 
princesas o principes porque en esos instantes lo único que queremos 
es que el barco aguante la tormenta. Por eso digo, la felicidad se sobrevalora
no está bien repartida, no todas las princesas o principes están acompañados,
se refuerzan la armadura para no recibir más balazos y seguir luchando.
Y es que el destino por muy caprichoso que sea decide castigar y soplar las
ilusiones que tienen esas princesas o principes y llegar a quedarse sin nada, otra
vez, ¿cuántas veces hemos luchado por lo que queremos y siempre ha habido algo
que nos lo arrebatado? Podemos enamorarnos y decir que la vida es bella mientras
podamos, pero eso es solo un acto reflejo como el miedo. Si el destino verdaderamente
quiere que seamos felices hará que la pareja dure todo lo que tenga que durar y 
animará a aquellos que han decidido reforzar su armadura para no recibir más 
balazos y continuar el camino de la vida en solitario.
Llegar a la conclusión de que por muy protegidos que estemos siempre no nos podremos
defender de la vida y que habrá gente que marque tu vida con un punto y final para todo el recorrido de la vida. Así somos las princesas mundanas, fragiles con armadura pero a la vez
queridas por alguien que verdaderamente  nos hace felices.
VGN.
 

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