lunes, 10 de agosto de 2015

Decían que...

Puede parecer increíble la manera en la que nos enamoramos, 
no estoy de acuerdo con William Shakespeare cuando escribió:
"No jures por la luna, que en su rápido movimiento cambia de
  aspecto cada mes. No vaya ser que se vuelva caprichosa".

Mi querido Shakespeare creaba un mundo paralelo que nadie
podía entender ni crear en su propia mente, cada uno es dueño
de su mente pero hay gente que deja que la mente vuele sin 
dueño sin estar atada a una cabeza.
Yo dejé volar mi mente y mi imaginación con ellas se fueron mis
ideas y sentimientos, todos nos encaprichamos de algo y nuestra
mente al tener dueño pone una serie de ataduras que nos hacen 
recuperar la cordura, pero yo mando al cuerno la cordura, se 
está mejor viviendo la vida loca que viviendo una vida que tú 
no has elegido.
Yo no elegí mi vida y tampoco elegí que mi mente tuviera un dueño
que no fuera yo. Él me manipulaba y hacía que mi mente fuera suya,
yo era feliz en brazos de otro hombre que sí me amaba y él unicamente
era feliz cuando iba de mujer en mujer pero desde que se quedó 
inválido solo me taladra a mi y a mi mente, me manipula y no puedo 
ver al hombre que verdaderamente me ama.
El día que se murió no sentí felicidad obviamente no fue así nadie se 
alegra de la muerte que podría ser la tuya pero no lo es. Ya era libre,
ya podía dejar volar la mente pero...¿Cómo se hace?¿A qué le llamamos
cordura? He sido una mujer caval hasta el momento y no sé soltarme
ni sé dejar volar la imaginación pero lo que si sé es que ahora soy feliz
y aunque sea tarde con 70 años me he casado con el hombre al que he
amado toda la vida.
Años después leí el texto de mi querido Shakespeare otra vez y ya sé como
él dejó volar la mente e imaginación, era morir, la mente se separa del cuerpo
y mueres esa es la verdadera libertad, con 80 años lo aprendí cuando mi 
marido murió y yo estaba sola me fui con él y mi mente voló.
Aprender a ser libre es algo que aprendí toda mi vida pero lo que pasa que solo
tuve ocasión de serlo cuando me casé con el verdadero hombre de mi vida y aunque
él se fuera pronto yo seguí hasta comprender la razón de porque estamos viviendo
y es gracias al sentido común y a la locura tras comprenderlo y descubrirlo me fui
a acompañarle, al sitio que me correspondia cuando él se fue.
VGN.

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