Tras estos muros se encuentra la otra parte de mi, la
fría, sombría y cauta. Dejo que mi mente vuele hacia
él, hacia su daño, el daño que me cometió.
¿Cómo pude estar tan ciega? El daño que cometió
contra mi persona...Me hago la fuerte intentando hallar
las respuestas a mi pregunta, para no enloquecer.
Mi marcha hace que mi corazón se marchite, pero tengo otro más
veloz, que aún no ha sido dañado. Me dejaba llevar por el corazón
pero la razón puede más conmigo, por lo menos ahora.
Mi mejor amigo es el consuelo, el consuelo se derrama por mis
ojos desesperados, la balanza se inclina en mi contra. Intento
ver los pros y los contras para sacar de mi mente la justicia...
No me siento culpable de algo que no he causado, él se lo
ha buscado...
Se me cae el alma a los pies cuando pienso que los besos
que me daba eran mentira, que sus caricias enloquecedoras
no actuaban de verdad en mi cuerpo y que las miradas
que hacía eran ceniza, porque en realidad no existia.
No supe detener las lágrimas que recorrían mi cara y
tampoco supe parar la ira que hizo que fuera a buscarle
de nuevo.
Que tonta fui en pasar por su lado ondeandome el
pelo, ya tiene en quien fijarse, su musa inspiradora.
VGN

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